En memoria de Sean Edwards (II)

Ha pasado ya una semana y aún no me lo creo. Cuando leí en el muro de nuestro amigo Stuart que te habías ido, me resistí a creerlo. Quizás porque no usó tu nombre o quizás porque aun sabiendo que ese alias era el tuyo, quería creer que ese tal “Chavwards” no eras tú. Desgraciadamente no fue así y al final la realidad acabó dándome un duro golpe apenas tres meses después de la última vez que nos vimos. Fue en Norisring, y disfruté como un niño viéndote remontar vuelta tras vuelta desde la última plaza, especialmente el domingo, cuando conseguiste subirte al podio en una carrera para el recuerdo.

Y es que ya en 2007, cuando fui a verte a Spa con nuestro amigo Antonio, compañero de fatigas y “liante profesional” (para bien), era fácil darse cuenta de tu talento. Verte rodar con la misma regularidad que un piloto experimentado como Sascha Massen e incluso firmar tú la vuelta rápida del equipo fue increíble, y más teniendo en cuenta las condiciones de la pista. No había que ser un lince para saber que tenías un futuro prometedor.

Y a la vista está. Ganador de las 24h de Dubai en 2012 y 2013, de las 24h de Nürbugring en 2013 y actual líder de la Porsche Supercup. Sin duda estabas en un momento dulce, y por lo que sé, no sólo en lo profesional.

Tuve además la suerte en una ocasión de subirme contigo en el asiento de la derecha. Verte conducir era un placer, hacías que todo pareciese muy fácil, aunque obviamente no lo era, y más en aquella mañana en Albacete. La pista estaba mojada, helada en algunos sitios, y, para colmo, seguía cayendo agua nieve.

Claro que ser rápido bajo cualquier circunstancia es una característica que tienen los grandes pilotos, pero Sean, no tenías que ser tan rápido esta vez, no para irte. Sí, es cierto que te fuiste haciendo algo que te encantaba (ser instructor era otra de tus pasiones dentro del automovilismo) y sí, también es cierto que dedicaste tu vida a tu gran pasión, pilotar, pero sinceramente, son factores que no hacen este trago más dulce.

Creo que muchas de las cosas que suceden en la vida se deben a un conjunto de pequeñas decisiones que vamos tomando y que parecen no tener relación alguna. Me alegro de haber tomado aquellas que me llevaron a conocerte. El mundo de las carreras ha perdido un gran talento y yo, por mi parte, a alguien a quien apreciaba y que merecía la pena.

Un fuerte abrazo.

PD: Mi más sentido pésame a tu familia, novia y amigos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.