Peugeot 3008 Hybrid4, a prueba(III)

Llegamos por fin a esta tercera entrega de esta prueba del Peugeot 3008 Hybrid4. Es sin duda la parte que más me gusta escribir, ya que te permite contar lo que has sentido al volante. En este caso la sensación ha sido buena y sobre todo diferente. Conducir un híbrido puede sonar aburrido, pero tiene otros alicientes.

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Analizaremos pues cómo se comporta este Peugeot 3008 Hybrid4, qué cómodo es, su usabilidad y practicidad. Pero antes, pasemos a iniciar este análisis explicando la piedra angular de este coche, el sistema Hybrid4 y su modo de conducción, ya que un mejor entendimiento de este sistema nos hará elegir la mejor opción y jugar con las disponibles.

Primer sistema híbrido combinado diésel

Como ya comentamos en la primera parte, el sistema Hybrid4 se compone de un motor diésel de 2 litros que rinde 163CV conectado al eje delantero, junto con un motor eléctrico de 37CV conectado al eje trasero. Al ser un sistema combinado (puede funcionar cada motor por su cuenta o los dos a la vez), encontramos que tenemos un vehículo de tracción delantera, trasera o total según las circunstancias.

El motor térmico funciona como siempre, sólo que está conectado también a un generador eléctrico, y en caso de tener las baterías gastadas usa la potencia para recargar, con el consiguiente gasto extra que veremos más adelante. El motor eléctrico se nutre de las baterías que hay bajo el maletero, pero cuenta con un sistema de recuperación de energía que aprovecha la inercia para cargar.

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Dicho esto dos apuntes. Las baterías se recargan, bien por el motor térmico o por la regeneración hasta un 50%. El otro 50% se carga exclusivamente con la regeneración. El segundo apunte es que no tiene frenada regenerativa, por lo que si frenamos perderemos recarga “gratis”, hay que dejar que el generador frene el coche y cargue la batería, lo que implica anticiparse más de lo normal a las situaciones de frenada.

Para controlar la forma en la que el sistema híbrido combinado funciona tenemos un selector con cuatro posiciones en la columna central del habitáculo, como pudimos leer en la parte anterior. Este selector circular tiene un modo automático, que gestiona la forma en la que actuan ambos motores buscando la mayor eficiencia, y es el modo de conducción que se pone “por seguridad” cuando la batería se gasta.

El modo ZEV sirve para seleccionar que sólo trabaje el motor eléctrico. Esto es posible mientras haya carga de batería y no circulemos a más de 65 Km/h. Existen otros factores, como tener puesto el climatizador o tener poca carga de bateria al arrancar el coche, que hacen que no sea posible cambiar a este modo de conducción siempre que queramos. También si aceleramos demasiado fuerte puede saltar el modo Auto y arracar el motor térmico, al entender el coche que queremos más potencia de la que nos puede suministrar el motor eléctrico.

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El modo Sport hace trabajar a los dos motores en paralelo, llegando a poder obtener 200CV de potencia y 300 N/m de par. Aquí puntualizaremos que el motor eléctrico tiene un pico de potencia de 37CV, pero que nominalmente trabaja a 27CV, más que suficientes para moverse tranquilamente en entornos urbanos. Este modo de conducción es el que más gasta, ya que a la vez que da la máxima potencia tiene que cargar baterías para no dejar de usar el eléctrico.

El último de los modos es el 4WD. Siempre que los dos motores trabajen a la vez el coche tendrá tracción total, pero esto es algo que no siempre ocurre. Con este modo nos aseguramos de que ambos motores funcionen a la vez y sirvan para tener una mejor tracción, algo pensado para ganar agarre en terrenos difíciles a no mucha velocidad. Este es uno de los enfoques que tiene el coche, y eso se nota exteriormente como vimos en la anterior parte.

Éste es en resumen el sistema Hybrid4, una buena solución híbrida que realmente ahorra combustible.

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Suavidad de marcha y tranquilidad al volante

Una de las cosas que más positivamente me ha gustado ha sido la forma en la que han mejorado la suavidad y velocidad del cambio automático de Peugeot. Como pudimos ver en la prueba del Peugeot 508 el cambio automático de la marca francesa es lento y poco suave. al tener dos motores en paralelo tuvieron una genial idea. ¿Y si cuando el motor térmico no puede empujar el coche lo hace el motor eléctrico? Así nacería la idea imagino.

El caso es que al cambiar de marcha el Peugeot 3008 Hybrid4 compensa la pérdida de empuje al desacoplar la caja de cambios con el motor eléctrico, resultando en unos cambios más suaves y con menor sensación de pérdida de potencia. No es perfecto, y en conducción ágil se sigue notando aunque mucho menos, pero en conducción suave o normal habrá ocasiones donde no notemos el cambio de marcha.

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El tacto de los pedales es bueno, con un acelerador suave y un bonito kick-down al final del recorrido. El freno tiene tacto normal, aunque no lo he llegado a usar mucho ya que aprovechaba para recargar la batería. Embrague no tiene, aunque mi cerebro se empeñó en querer pisarlo un par de veces el primer día. El tacto del acelerador cambia con el modo Sport, teniendo una respuesta más directa para unas mayores sensaciones.

El volante es suave y no transmite mucho de lo que pasa en el asfalto, pero se trata de un coche familiar por lo que no hace falta. La dirección da la sensación de no ser muy directa, aunque sólo tiene 3 vueltas entre topes, y se va endureciendo según la velocidad. En general el coche es de tendencia subviradora, algo que se hace patente en cuanto quieras pedirle algo más al coche en curva. La suspensión blanda y la altura al suelo no ayudan en cuanto a una dinámica más neutra, pero permiten circular cómodamente por casi cualquier superficie.

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El punto negativo lo pondrían los asientos, algo duros en la banqueta para ser un coche familiar, y una suspensión que sin ser excesivamente blanda flexa demasiado. Quizá sea más sensación desde dentro que una realidad, ya que vamos sentados bastante altos en comparación a un compacto por ejemplo, y nos afectan más las inercias.

Puede sonar como que el coche no “va bien” pero no es así. El motor diésel es más que suficiente para mover el coche sin problemas, así como lo es el motor eléctrico para hacerlo en ciudad. En carretera la sensación es de comodidad, y aunque su fuerte no sean las curvas se disfruta mucho dando una vuelta con él por una carretera secundaria, buen tiempo y el techo panorámico abierto.

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Gasto contenido y silencioso en ciudad

Introducimos la llave y accionamos el contacto. Nada suena, pero el coche se enciende, la pantalla del navegador se despliega, así como el cristal con la proyección de la velocidad. Hemos arrancado el coche pero está en modo eléctrico, y así arrancará siempre salvo que estemos secos de batería.

Aceleramos suavemente y el coche se mueve en silencio, y poco a poco sus más de 1700Kg se mueven a velocidad normal por ciudad. Mientras aceleramos no vemos las RPM subir, se han sustituido por un indicador de la potencia que estamos usando del coche. Si nos mantenemos en la zona ECO ahorraremos, si la sobrepasamos estaremos gastando más, y si se va a la zona azul indica la cantidad que está recargando al levantar el pie del acelerador.

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Callejeo un poco desde mi casa hasta la carretera en modo ZEV, 1.6Km según Google Maps, y con la suavidad de la aceleración el coche no ha gastado nada de combustible. Me incorporo a la autopista, y dada la velocidad a la que se circula pasamos a modo Auto y el motor térmico es el único que actua. Debido a que la batería está por debajo del 50% también se va recargando durante un par de kilómetros.

Recorro casi 15Km a velocidad legal entre 90 y 100 Km/h, un trozo por la M40 y otro por la M607. Los primeros kilómetros el gasto sube hasta los 8 litros y medio a los 100Km, y en cuanto la batería está cargada baja a 4 litros, con zonas más favorables haciendo 2-3 litros y otras menos subiendo a 5 para mantener la velocidad.

Llegamos a Tres Cantos, y tras tomar la salida bajo hasta los 50-60Km/h en la zona de entrada, y sobre los 30-40Km/h una vez llegado a la zona urbana. A estas velocidades cambio a modo ZEV. La zona de entrada a Tres Cantos es en bajada, lo que me ayuda a no gastar ni combustible ni electricidad (incluso algo recargo), y tras 2Km llego a mi destino sin haber gastado nada otra vez.

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En el camino de vuelta hago igual, pero esta vez me quedo sin batería subiendo la cuesta para salir de Tres Cantos, así que toca gastar un poco más durante la carga, pero a cambio la mayoría del camino es cuesta abajo. Llego a madrid y recorro apenas 1Km en modo eléctrico. El total de kilómetros son unos 34, y el ordenador de a bordo marca 4.6 l/100Km, bastante cerca de lo homologado. Tras 100 Km sigue estable a 4.7 litros.

En carretera se defiende con consumos ajustados para su peso, y en ciudad el modo eléctrico ayuda, pero no aguanta grandes distancias y podemos gastar más de lo que pensábamos al no tener tantas situaciones para recargar la batería con la inercia del coche. Sin embargo y como he puesto antes, las carreteras secundarias se disfrutan especialmente.

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Uno de los días tras salir del trabajo decidí darme un paseito por la sierra ya que tenía tiempo. Saliendo de Tres Cantos me fui hasta Navacerrada y subí hasta el puerto. Toda esta zona era cuesta arriba y apenas tuve ocasión de usar el modo eléctrico, teniendo un consumo de unos 7-8 litros a los 100Km.

Sin embargo, toda la bajada del puerto hasta Rascafría, Lozoya y la carretera hasta la A1 fue un placer. No había mucha gente y al ser mucha parte cuesta abajo podía circular a velocidades donde el modo ZEV trabajaba mientras la pendiente me recargaba la batería. En algunos puntos de la carretera tocaba usar el motor térmico, pero durante una hora que duró el camino desde el puerto hasta la A1 el consumo no subió de los 3 litros a los 100Km.

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Tras eso vuelta a Madrid y parada por el camino cerca del Molar para probar el modo 4WD por un camino de tierra que conozco, siendo bastante interesante el resultado (funciona, y ayudará cuando perdamos tracción o lo necesite el ESP). El consumo de éste viaje sólo no lo grabé, pero estará por debajo de los 4.7 l/100Km que había conseguido antes.

El resultado final de la prueba ha sido 5.3 l/100Km con un uso bastante mixto, que aunque no son cifras parecidas a las homologadas me parecen interesantes. De todas formas es un coche que invita a probar una nueva forma de conducción, aprovechando las inercias, intentando recargar la batería cuando podamos y aprendiendo a ser suaves acelerando. Son técnicas que ayudan a ahorrar, pero aun así lo bueno de este Peugeot 3008 Hybrid4 es que te hará ahorrar aunque no cambies tu forma de conducir.

 
 
 
 
 
 
 
 
 

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